Las pérgolas bioclimáticas ganan protagonismo en la arquitectura contemporánea, según Grupo Ayuso

Grupo Ayuso

La arquitectura contemporánea evoluciona hacia modelos capaces de responder simultáneamente a criterios de eficiencia energética, sostenibilidad y bienestar. En este contexto, las pérgolas bioclimáticas están dejando de concebirse como un simple elemento de protección solar para convertirse en un componente activo de la estrategia bioclimática del edificio, contribuyendo a optimizar el comportamiento ambiental de los espacios exteriores y a mejorar la relación entre la arquitectura y su entorno.

Según explican desde Grupo Ayuso, expertos en sistemas de aluminio, PVC y vidrio, estas soluciones desempeñan un papel cada vez más relevante en el diseño de los denominados espacios de transición: zonas intermedias entre el interior y el exterior que actúan como reguladores ambientales, amortiguando la incidencia directa de la radiación solar, favoreciendo la ventilación natural y mejorando el confort de los usuarios durante gran parte del año. 

“Uno de los grandes retos de la arquitectura actual consiste en diseñar edificios capaces de adaptarse de forma pasiva a las condiciones climáticas”, explica Daniel Zueco, del departamento de Arquitectura de Grupo Ayuso. “Las pérgolas bioclimáticas permiten precisamente eso: gestionar la radiación solar antes de que incida sobre la envolvente del edificio, generando espacios de transición que mejoran el confort higrotérmico y reducen la demanda de climatización de los espacios adyacentes”.

La pérgola bioclimática Vértika de Grupo Ayuso está diseñada para adaptarse a las condiciones meteorológicas de cada momento gracias a su sistema de lamas orientables de 250 mm, que pueden regularse manual o automáticamente para controlar la entrada de luz, ventilación o protección frente a la lluvia.

Este comportamiento resulta especialmente relevante en un escenario marcado por el aumento de las temperaturas y la mayor frecuencia de episodios de calor extremo. Al controlar la radiación solar y favorecer la circulación natural del aire, estos sistemas contribuyen a disminuir las ganancias térmicas sobre fachadas y cerramientos, alineándose con las estrategias de diseño pasivo que promueve la arquitectura sostenible.

La incorporación de lamas orientables motorizadas, sensores de lluvia, viento o nieve, sistemas ocultos de evacuación de agua y soluciones domóticas ha supuesto un importante salto tecnológico para este tipo de instalaciones. Gracias a ello, las pérgolas bioclimáticas pueden adaptar automáticamente su funcionamiento a las condiciones meteorológicas, optimizando simultáneamente iluminación natural, ventilación y protección frente a los agentes atmosféricos.

Como respuesta a esta evolución del mercado, Grupo Ayuso ha desarrollado Vértika, una pérgola bioclimática fabricada en aluminio de alta resistencia cuya estructura modular facilita su integración tanto en proyectos residenciales como en hoteles, restaurantes, oficinas o equipamientos colectivos. Sus lamas orientables motorizadas, los sensores climáticos integrados y el sistema de evacuación de agua oculto permiten adaptar su comportamiento en tiempo real a las condiciones ambientales, mejorando el confort y favoreciendo un uso más eficiente de los espacios exteriores. 

“El exterior ha pasado a formar parte de la propia arquitectura”, concluye Zueco. “Ya no diseñamos únicamente edificios eficientes; diseñamos experiencias de uso. En ese contexto, soluciones como las pérgolas bioclimáticas permiten ampliar la superficie realmente habitable del edificio, mejorar su comportamiento energético y aportar un valor añadido tanto desde el punto de vista funcional como arquitectónico”.