Una plataforma flotante para preservar las comunidades del Pacífico gana el Premio ROCKWOOL de Sostenibilidad 2026

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Olivia de Burgh diseña una innovadora plataforma marina que combina restauración ambiental y vivienda adaptable para comunidades del estrecho de Torres, fusionando tradición y sostenibilidad frente al cambio climático.

¿Qué sucede cuando una comunidad pierde el territorio sobre el que se sustentan su identidad, su cultura y su forma de vida? Esta es la pregunta que aborda la estudiante de 5º curso de Arquitectura de UIC Barcelona School of Architecture Olivia de Burgh en su Trabajo de Final de Grado (TFG)“The Productive Platform”, galardonado con el Premio ROCKWOOL de Sostenibilidad 2026.

 El premio, impulsado por ROCKWOOL Peninsular, cuenta con la valoración de un jurado externo que reconoce los proyectos que mejor integran la sostenibilidad en el diseño arquitectónico.

 En esta edición, Eulàlia Figuerola, responsable de Desarrollo y Contenido de Green Building Council España (GBCE), ha formado parte del jurado y ha destacado de la propuesta “la simbiosis inspiradora entre naturaleza e innovación, el profundo reconocimiento del entorno existente, y la capacidad de simplificar cuestiones complejas a través del diseño”.

El proyecto plantea una alternativa a la reubicación de las comunidades indígenas de las islas del estrecho de Torres, entre Australia y Papúa Nueva Guinea, ante las consecuencias del cambio climático y la subida del nivel del mar: una infraestructura flotante que permita mantener su vínculo con las aguas ancestrales y preservar sus prácticas culturales y medios de vida.

La propuesta parte de una idea: la arquitectura puede ser una herramienta de adaptación climática sin renunciar a la continuidad de las comunidades en su territorio. Para ello, De Burgh reinterpreta las plataformas marinas, habitualmente vinculadas a la explotación de recursos, y las convierte en sistemas productivos y regenerativos. La infraestructura proporciona energía, alimentos y agua a sus habitantes, mientras que, bajo la superficie, incorpora arrecifes artificiales, estructuras sumergidas y hábitats de manglar restaurados para favorecer la biodiversidad marina.

El proyecto está concebido para evolucionar junto con el entorno. En una primera fase, contribuye a la restauración de la costa, la recuperación de los ecosistemas y la reducción de la erosión. A medida que aumenta el nivel del mar, la plataforma puede transformarse progresivamente en un espacio de habitación permanente. Así, el proyecto amplía el papel de la arquitectura: de responder a la emergencia climática a generar nuevas condiciones para la vida, la autonomía de las comunidades y la regeneración ambiental.

  

Reconocer la sostenibilidad desde la universidad 

Los Premios ROCKWOOL de Sostenibilidad reconocen los TFG que incorporan, de forma coherente y desde la concepción inicial, estrategias para reducir el impacto ambiental de la arquitectura, mejorar la eficiencia energética, fomentar la economía circular y promover la inclusión y la resiliencia urbana. 

El jurado lo han formado Jordi Guivernau, arquitecto del departamento técnico de ROCKWOOL Peninsular; Eulalia Figuerola, responsable de Desarrollo y Contenido de Green Building Council España (GBCE), Teresa Batlle, arquitecto del estudio PichArchitects; y Mauro Manca, profesor de UIC Barcelona y arquitecto socio-fundador de Energreen Design. 

“Cada año apostamos por estos premios porque creemos que la universidad es el origen de la arquitectura del futuro. Es importante participar en iniciativas que animen a los estudiantes a desarrollar sus proyectos desde una perspectiva sostenible e integrar estos criterios desde el punto de partida, y no como una consideración añadida al final del proceso. Es un camino en el que debemos seguir trabajando, porque siempre hay margen de mejora”, ha señalado Jordi Guivernau, de ROCKWOOL Peninsular. 

La propuesta de Olivia de Burgh se sitúa en una dimensión de la sostenibilidad que va más allá de la eficiencia de los edificios: la capacidad de la arquitectura para responder a los cambios ambientales sin desvincular a las comunidades de su cultura y su territorio. En “The Productive Platform”, la habitabilidad humana y la recuperación de los ecosistemas forman parte de un todo, en el que las infraestructuras dan respuesta a las necesidades de sus habitantes y también contribuyen a mejorar el entorno. 

A través de estos premios, ROCKWOOL Peninsular promueve la incorporación de criterios de sostenibilidad en la formación de los futuros arquitectos y reconoce proyectos que entienden el diseño como una oportunidad para afrontar los retos ambientales y sociales contemporáneos. La iniciativa busca impulsar una nueva generación de profesionales capaces de integrar la responsabilidad ambiental en el proceso creativo y de concebir soluciones arquitectónicas innovadoras, adaptables y comprometidas con su entorno.