La transformación del Centro de Convenciones CC2 en el recinto de Fira Barcelona Gran Vía parte de una idea clara: recuperar la estructura existente y convertirla en el elemento protagonista del espacio. El proyecto reinterpreta un antiguo edificio administrativo para dar lugar a un entorno polivalente de gran escala, capaz de acoger congresos, eventos y encuentros internacionales.
En este contexto, Simon, compañía líder en material eléctrico y referente en diseño de iluminación, sistemas de control y conectividad, participa mediante una propuesta de iluminación concebida para acompañar esta nueva lectura del espacio, reforzando la geometría arquitectónica y aportando orden, escala y claridad al conjunto.
La intervención arquitectónica ha sido desarrollada por Aleix Gonzàlez Call de Vívid Arquitectura, un estudio multidisciplinar que combina arquitectura, interiorismo y dirección de obra, con una aproximación orientada a dar respuesta a programas diversos desde una mirada funcional y contemporánea. En este proyecto, el estudio plantea una transformación integral del edificio original para adaptarlo a nuevas necesidades de uso, recuperando la estructura existente y reforzando su carácter espacial. La materialización del proyecto se ha desarrollado de forma coordinada entre distintos agentes, entre ellos la constructora Serom, la ingeniería por Gerard Rosell Enginyeria, SLP, la instaladora Sogesa y Kripton Lighting Solutions como responsable de la distribución de iluminación.
Con una superficie aproximada de 5.000 m², la intervención parte de un vaciado integral del volumen original, conservando la fachada y la cubierta como contenedores de una nueva realidad interior. Esta estrategia permite liberar la estructura reticular de hormigón y recuperar la expresividad del techo de casetones, dotando al conjunto de una escala más abierta y coherente con su nuevo uso.
El programa se organiza en auditorios, áreas diáfanas y salas de reuniones concebidas como espacios flexibles, capaces de adaptarse a distintos formatos y necesidades. La materialidad, de carácter neutro e industrial, refuerza esta versatilidad y actúa como soporte para la actividad cambiante del recinto.
La iluminación se plantea como una capa independiente que se superpone a la arquitectura, alineada con su geometría y capaz de reforzar el orden del espacio sin intervenir directamente sobre la estructura existente.

A partir de esta idea, Simon desarrolla una propuesta que pone en valor el techo de casetones mediante una retícula de luz precisa, acompañando la escala del edificio y facilitando una lectura clara de los espacios.
La luminaria Simon 860, desarrollada con una solución específica para este proyecto, permite generar líneas de luz continuas que configuran la malla luminosa del conjunto. Se trata de un sistema de iluminación lineal altamente configurable, que permite adaptar tanto el trazado como la composición lumínica a las necesidades del espacio, facilitando su integración en proyectos de geometría compleja y gran escala. Esta capacidad de customización resulta clave para acompañar la lógica estructural del edificio y reforzar la lectura de su retícula.
Esta intervención se completa con otras soluciones de la firma, como las luminarias de pared Simon 717 y Simon 899, los proyectores Simon 629, los downlights Simon 640, Simon 725 y Simon 704, y las luminarias industriales Simon 780, que permiten responder a las distintas necesidades del centro, combinando iluminación general, soluciones empotrables y puntos de luz orientables.
En los auditorios, la iluminación se adapta a la disposición de las butacas mediante líneas de luz que refuerzan la direccionalidad del espacio. En las áreas diáfanas, la propuesta favorece una lectura limpia y ordenada, preparada para acoger diferentes configuraciones.

Más allá de su función técnica, la iluminación desarrollada por Simon contribuye a articular el conjunto y a reforzar la coherencia entre arquitectura, estructura y uso. La integración de las distintas soluciones permite acompañar la flexibilidad del programa sin introducir elementos visualmente intrusivos, manteniendo la continuidad del espacio.
El resultado es un centro de convenciones contemporáneo que recupera el valor de su estructura original y lo combina con una intervención actual, donde la luz, entendida como herramienta de proyecto, actúa como elemento organizador y como soporte de la experiencia del usuario en un entorno de alta exigencia funcional.