La orientación sur y los amplios ventanales han sido claves para aprovechar la luz natural y convertir la zona de día en un espacio abierto y luminoso. La base de toda rehabilitación Passivhaus es, como siempre, la envolvente térmica. En este caso se ha diseñado una auténtica “caja aislada” en suelo, fachadas y techos, utilizando lana mineral y vidrio de altas prestaciones para eliminar puentes térmicos y optimizar el confort acústico y térmico.
La hermeticidad, en este casó, se logró mediante láminas estancas, cintas selladoras de alto rendimiento y un cuidado especial en los encuentros con carpinterías e instalaciones. Las nuevas ventanas de PVC con triple acristalamiento garantizan una transmitancia térmica Uw de 1,10 W/m²K, con factor solar g=0,82, optimizando tanto la eficiencia como la entrada de luz.
Confort interior y ahorro energético
Uno de los elementos clave para garantizar la calidad del aire ha sido la instalación de un sistema de ventilación mecánica de doble flujo con recuperador de calor de alto rendimiento (Zehnder CA 200). De esta manera se asegura una temperatura estable durante todo el año con un aporte constante de aire fresco y filtrado.
Para la climatización se ha optado por una solución mínima: únicamente radiadores toalleros eléctricos en los baños, ya que el resto de la vivienda se mantiene confortable gracias al aislamiento, la ventilación y la radiación solar. El agua caliente sanitaria se resuelve mediante un aerotermo, mucho más eficiente que los termos eléctricos convencionales.
Protección solar inteligente
El sobrecalentamiento en verano representaba un reto, ya que la vivienda carece de protecciones fijas como terrazas o voladizos. La solución, en el caso de este apartamento de Portugalete, llegó gracias a las persianas venecianas exteriores Lamisol III de Griesser, motorizadas y orientables.
Este sistema permite regular de manera precisa la entrada de radiación solar: bloquea los rayos infrarrojos que elevan la temperatura interior, pero deja pasar la luz natural difusa, garantizando un confort lumínico ideal sin necesidad de climatización adicional.
Gracias a esta elección, según las palabras de la propia arquitecta, Miren Rivas, «ha resultado determinante para alcanzar el equilibrio entre eficiencia energética, bienestar y diseño».
Este proyecto, además, demuestra cómo la rehabilitación interior integral bajo criterios Passivhaus es capaz de transformar viviendas obsoletas en hogares de última generación, saludables, confortables y eficientes, independientemente de su tamaño y antigüedad.
En Portugalete, una vivienda de los años 60 se ha convertido en un referente de cómo el diseño arquitectónico, la tecnología constructiva y soluciones de protección solar automatizada pueden ir de la mano para dar respuesta a los retos energéticos y de confort del presente y del futuro más cercano.