Rioglass Solar impulsa el rendimiento de la planta termosolar Arenales mediante su tecnología patentada InFRReS®

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Rioglass Solar mejora la eficiencia y fiabilidad de Arenales, planta termosolar de 50 MW en Sevilla, con InFRReS®, una avanzada inyección de gas noble que recupera y protege tubos receptores frente a hidrógeno.

En Arenales, Rioglass Solar utilizó InFRReS®, su tecnología patentada de inyección de gas noble, para recuperar tubos receptores afectados por la permeación de hidrógeno, mejorar la eficiencia del campo solar y evitar costosas sustituciones.

 

Un activo termosolar estratégico en el sur de España

Propiedad de Cubico Sustainable Investments y situada cerca de Morón de la Frontera, en Sevilla, Arenales es una planta termosolar cilindroparabólica de 50 MW con siete horas de almacenamiento térmico en sales fundidas, lo que le permite seguir suministrando electricidad renovable durante la noche. Preservar el rendimiento del campo solar es, por tanto, esencial para su disponibilidad y su valor a largo plazo.

 

Recuperación de receptores afectados por la permeación de hidrógeno

Los tubos receptores son componentes críticos que operan en condiciones térmicas exigentes, por lo que cualquier degradación repercute directamente en la eficiencia de la planta y en la rentabilidad del activo. En las plantas que utilizan aceite térmico sintético como fluido de transferencia de calor, la degradación del aceite genera hidrógeno que, con el tiempo, permea a través del tubo de acero y se acumula en el espacio anular del receptor. Esta acumulación aumenta las pérdidas térmicas y eleva la temperatura del tubo de vidrio, reduciendo el rendimiento del receptor.

InFRReS® se desarrolló específicamente para resolver este problema. La inyección controlada de gas noble reduce significativamente la conducción térmica en el espacio anular del receptor y devuelve el comportamiento térmico a valores próximos a las prestaciones originales.

 

Diseñado para su ejecución en campo

El servicio permite recuperar receptores ya afectados por la permeación de hidrógeno y también puede aplicarse de forma preventiva a aquellos que se aproximan a niveles críticos. Como la intervención se realiza en campo y puede programarse durante las horas sin operación, los lazos afectados permanecen en servicio con una incidencia mínima en la disponibilidad de la planta.

«El trabajo realizado en Arenales ha sido de gran valor para la planta», afirmó Daniel del Valle, director de planta de Arenales. «Recuperar los receptores afectados no solo es importante desde el punto de vista de la eficiencia; también nos ayuda a preservar la disponibilidad y la fiabilidad a largo plazo de un activo termosolar estratégico».

 

Del diagnóstico preciso a la recuperación de la eficiencia

Un diagnóstico preciso es esencial antes de cualquier intervención. Rioglass Solar combina su experiencia en receptores con análisis termográficos y otras herramientas de diagnóstico para distinguir entre la entrada de aire y la acumulación de hidrógeno. La diferencia es fundamental: los receptores con entrada de aire suelen requerir sustitución, mientras que la degradación del vacío causada por el hidrógeno puede corregirse mediante la inyección de gas noble.

Al adecuar la acción correctiva a la causa del problema, los operadores evitan sustituciones innecesarias y recuperan la eficiencia del campo solar. En una planta como Arenales, donde la fiabilidad operativa y la generación respaldada por almacenamiento son esenciales para su valor, este enfoque protege tanto el rendimiento técnico como la producción renovable gestionable.

En inspecciones con drones de plantas termosolares de 50 MW en España, Rioglass Solar ha detectado porcentajes de hasta un 4 % de receptores con entrada de aire, un 2 % con rotura de vidrio y un 6 % con permeación de hidrógeno. En conjunto, estas desviaciones representan pérdidas anuales estimadas de aproximadamente 1 millón de euros. Por tanto, identificar correctamente la causa resulta esencial para seleccionar las medidas correctivas adecuadas, recuperar la eficiencia del campo solar y alcanzar un periodo de retorno de tan solo un año. Además, como la degradación asociada al hidrógeno se agrava con el tiempo e incrementa el riesgo de rotura y los costes de reparación, intervenir a tiempo permite evitar daños adicionales y gastos innecesarios.