Energyear Mobility 2026 ha reunido en el Circuito de Madrid Jarama - RACE a más de 300 profesionales y a algunas de las principales compañías del ecosistema de la movilidad eléctrica, consolidándose como uno de los encuentros clave del sector en España y Europa.
Durante la jornada, empresas energéticas, fabricantes, operadores de recarga, instituciones y expertos han analizado los retos y oportunidades que marcarán el futuro del transporte, en un contexto en el que la transición hacia una movilidad descarbonizada ya está en marcha, aunque aún requiere acelerar inversiones, mejorar la regulación y reforzar la colaboración público-privada.
“La tecnología ya está, carga automática, smart charging y baterías; lo que falta es minimizar trámites y acelerar la colaboración público‑privada para que quien no puede recargar en su comunidad también pueda sumarse. Sin ello no alcanzaremos los objetivos de 2030 y 2050.” Carlos Bermúdez, Gerente Desarrollo de Emovilidad en Repsol
Uno de los principales consensos del evento ha sido que la movilidad sostenible no puede entenderse desde una única tecnología. Los expertos han defendido la necesidad de avanzar hacia un modelo basado en la neutralidad tecnológica, en el que diferentes soluciones energéticas convivan para responder a las necesidades reales del mercado.
El desarrollo de la infraestructura de recarga en el centro de los debates
Aunque España presenta avances relevantes en número de puntos de carga, los participantes han coincidido en que el verdadero reto reside en mejorar la experiencia de usuario, la fiabilidad de las infraestructuras y la confianza del consumidor. Factores como la complejidad administrativa, los tiempos de tramitación y el acceso a potencia eléctrica siguen siendo barreras clave para el despliegue.
En paralelo, el papel del software, los datos y la gestión energética ha emergido como uno de los pilares del futuro del sector. La infraestructura de recarga evoluciona hacia un modelo más inteligente y conectado, en el que la integración con redes eléctricas, sistemas de almacenamiento y plataformas digitales será determinante.
La regulación y las tendencias del mercado también son clave
El sector reclama mayor agilidad administrativa, estabilidad en los incentivos y un marco normativo claro que permita atraer inversión y acelerar el desarrollo de proyectos. Asimismo, se ha puesto en valor la necesidad de garantizar el cumplimiento de políticas ya existentes para generar un impacto real en el mercado.
En cuanto al mercado, los expertos han señalado que el vehículo eléctrico en España crece a ritmos cercanos al 40% anual, aunque todavía por debajo de los objetivos fijados para 2030. La mejora de las autonomías, la llegada de modelos más asequibles y la reducción de la ansiedad por la recarga están impulsando progresivamente la adopción tanto en particulares como en empresas.
El transporte público y las flotas corporativas también han tenido un papel destacado. Mientras que la electrificación del transporte urbano ya es una realidad en ciudades como Madrid, el transporte pesado y de larga distancia continúa enfrentando desafíos relacionados con costes, infraestructura y escalabilidad.
Los participantes han coincidido en que España cuenta con una oportunidad estratégica para posicionarse como uno de los principales polos europeos de desarrollo de movilidad eléctrica, gracias a su capacidad industrial, innovación tecnológica y crecimiento de la demanda.
La conclusión general del evento ha sido clara: la movilidad sostenible ha dejado de ser una visión de futuro para convertirse en una realidad en expansión. Sin embargo, su consolidación dependerá de la capacidad del sector para pasar de la estrategia a la ejecución, eliminando barreras regulatorias, mejorando la experiencia del usuario y fomentando la inversión.
Energyear Mobility 2026 refuerza así su papel como plataforma de referencia para el networking, el intercambio de conocimiento y la generación de oportunidades de negocio en el ecosistema de la movilidad sostenible.