Tras la piedra, la tierra, la madera, el hormigón, el metal y el vidrio, el grupo industrial francés Serge Ferrari propone reconocer una séptima familia de materiales de construcción: las membranas técnicas. Bajo la denominación «7TH MATERIAL», la iniciativa busca poner en valor unas soluciones cuya función no se limita a su composición, sino que también depende de su capacidad para influir en el comportamiento del edificio.
Utilizadas desde hace casi cinco décadas en arquitectura y construcción, las membranas técnicas se han englobado tradicionalmente dentro de los materiales ligeros. El pasado 24 de septiembre, la compañía planteó, durante una presentación internacional celebrada en Saint-Jean-de-Soudain (Isère, Francia), dotar a esta familia de una identidad propia dentro del vocabulario arquitectónico.
El objetivo no es lanzar un nuevo producto ni crear una marca exclusiva, sino facilitar que arquitectos, ingenieros, estudios de diseño, promotores y empresas constructoras incorporen estas soluciones desde las primeras fases del proyecto.
Del peso del material a sus prestaciones
Frente a la concepción tradicional de las prestaciones constructivas, asociadas al peso, el espesor y la superposición de capas, las membranas técnicas introducen otra lógica: obtener resultados a partir del comportamiento de una superficie tensada y de las funciones que puede desempeñar.
Estas soluciones no sustituyen a materiales como la piedra, la madera, el hormigón, el metal o el vidrio, sino que los complementan. Su ligereza puede reducir las cargas sobre determinadas estructuras, mientras que su capacidad para filtrar la luz, proteger de la radiación solar o absorber el sonido permite responder a distintas necesidades mediante una misma superficie.
«La membrana ya no es algo que se especifica al final de un proyecto. Participa en la búsqueda de la solución desde el principio. No se especifica: se diseña con ella», señala Nick Tyrer, arquitecto y diseñador de BDP Pattern.
Aplicaciones en proyectos arquitectónicos
La versatilidad de las membranas técnicas se refleja en diferentes proyectos internacionales en los que una misma superficie combina varias funciones.
En el Museo M9 de Mestre (Italia), diseñado por Sauerbruch Hutton, una membrana interior permite el paso del 41 % de la luz y alcanza un coeficiente de absorción acústica αw de 0,65. La solución contribuye así tanto al aprovechamiento de la iluminación natural como al confort acústico.
En The Camp, en Aix-en-Provence (Francia), el estudio Corinne Vezzoni & Associés empleó cerca de 7.000 m² de membrana para cubrir los espacios exteriores y proporcionar protección solar.
Por su parte, el proyecto de Msheireb, en Doha (Catar), diseñado por Mossessian & Partners, incorpora una cubierta retráctil formada por 1.080 paneles que cubre una plaza pública y adapta la protección a las condiciones climáticas.
En Dalt Vila, en Ibiza, una cubierta textil de 137 kg protege un patio situado en un entorno declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Su reducido peso permite minimizar las cargas sobre las estructuras existentes.
Menor consumo de material y prestaciones cuantificables
Según los datos aportados por Serge Ferrari, las membranas técnicas presentan un peso de entre 380 gramos y 1,6 kg por metro cuadrado. En función de la geometría, una cubierta diseñada con este tipo de solución puede llegar a pesar hasta diez veces menos que otra construida con materiales convencionales.
La compañía también recoge resultados de un análisis del ciclo de vida a 50 años de una solución estudiada por el grupo, con una huella de aproximadamente 20 kg de CO₂ equivalente por metro cuadrado, frente a unos 75 kg de CO₂ equivalente por metro cuadrado en la solución metálica de referencia.
En materia de protección solar, determinadas membranas pueden bloquear hasta el 97 % de la energía solar antes de que atraviese el vidrio. Además, en un escenario de edificio comercial evaluado conforme a la norma ISO 52022-3, la incorporación de un estor textil automatizado reduce las necesidades de refrigeración de 60,2 a 29,8 kWh/m² al año.
«Durante cuatro mil años, construir de forma más ligera ha sido una elección. Hoy se ha convertido en una necesidad», afirma Nic Goldsmith, arquitecto, ingeniero y especialista en estructuras ligeras.
Hacia una categoría compartida por el sector
Con la iniciativa «7TH MATERIAL», Serge Ferrari pretende favorecer la incorporación de las membranas técnicas en las especificaciones arquitectónicas y facilitar su evaluación por parte de estudios de diseño, clientes, aseguradoras y organismos técnicos.
La propuesta aspira a extenderse más allá de los productos del propio grupo y contar con la participación de fabricantes, transformadores, ingenieros y arquitectos. Para ello, la compañía considera necesario establecer un lenguaje común, métodos de medición explícitos y datos comparables que permitan valorar estas soluciones en condiciones equivalentes a las de otras familias de materiales.
Serge Ferrari anuncia que documentará las prestaciones, las fuentes de los datos y sus limitaciones para facilitar su evaluación por parte de los profesionales.
«No estamos lanzando un nuevo producto, sino dando nombre a una familia de materiales que ya está presente en la arquitectura, pero que todavía no cuenta con suficiente reconocimiento. Con el 7TH MATERIAL queremos mostrar que las prestaciones también pueden proceder del comportamiento de una superficie, de su ligereza y de su capacidad para combinar múltiples funciones. Esta categoría pretende ser abierta, documentada y compartida por toda la industria», explica Sébastien Baril, consejero delegado de Serge Ferrari Group.
La iniciativa plantea así ampliar los criterios con los que se seleccionan los materiales de construcción: además de analizar su composición, propone valorar qué funciones pueden aportar al edificio, cómo se integran en el diseño y qué prestaciones ofrecen durante su vida útil.