El sector de los centros de datos vive una expansión sin precedentes en España, impulsada por la digitalización, el crecimiento del cloud y el avance de la inteligencia artificial. Según el último informe de SpainDC, la Asociación Española de Data Centers, la potencia TI instalada en centros de datos comerciales alcanzó los 439 MW al cierre de 2025, un 24% más que el año anterior, y podría llegar a los 2.537 MW en 2030 si se mantiene la tendencia actual.
Este crecimiento sitúa a España ante una oportunidad estratégica: el sector podría movilizar hasta 66.900 millones de euros de inversión directa e indirecta hasta 2030, elevar su impacto anual en el PIB hasta los 7.300 millones de euros y superar los 16.000 empleos asociados. Al mismo tiempo, la evolución de las cargas de trabajo vinculadas a la inteligencia artificial está aumentando la densidad de potencia, acelerando la adopción de nuevas soluciones de refrigeración y elevando las exigencias sobre la construcción de este tipo de infraestructuras críticas.
La rapidez de ejecución debe ir acompañada de los más altos estándares de calidad, durabilidad, eficiencia y seguridad operativa, ya que los centros de datos requieren sistemas constructivos capaces de garantizar la continuidad de servicio durante toda su vida útil. Y, en este escenario, Sika se ha posicionado como un socio clave gracias a su experiencia acumulada durante más de 40 años en el ámbito industrial y a su participación en la construcción y rehabilitación de más de 1.000 centros de datos a nivel mundial.
La multinacional suiza ha desarrollado soluciones específicas que ya han sido implementadas en miles de proyectos de centros de datos en todo el mundo, incluyendo más de 400 cubiertas con sistemas Sarnafil y aplicaciones en más de 500 instalaciones críticas. Esta experiencia permite a la compañía abordar proyectos hyperscale, edge y desarrollos locales con un enfoque integral, desde la cimentación hasta la cubierta.
“Los centros de datos han pasado de ser edificios técnicos a convertirse en infraestructuras estratégicas para la economía digital. Esto implica un cambio radical en cómo se diseñan y construyen: ya no basta con cumplir, hay que anticipar”, afirma Borja Jiménez, Market Developer Manager Data Centers de Sika.
Las cubiertas técnicas representan uno de los elementos más críticos en estos activos inmobiliarios. Deben soportar grandes cargas, garantizar estanqueidad absoluta y facilitar el mantenimiento sin interferir en la operativa del edificio.
“Hoy el cliente no pide solo una solución constructiva, sino una garantía de continuidad operativa. En un centro de datos, cualquier fallo constructivo tiene impacto directo en el negocio. Por eso diseñamos sistemas que eliminan riesgos, no que los gestionan”, explica Jiménez.
Sika responde a estas necesidades con membranas sintéticas y sistemas líquidos avanzados que aseguran durabilidad, rapidez de instalación y fiabilidad a largo plazo, alineándose con los exigentes estándares del sector.
Transferencia tecnológica y eficiencia operativa
La tecnología desarrollada para centros de datos ya se está aplicando en otros entornos industriales de alta exigencia, como laboratorios o plantas productivas. “Lo que estamos viendo es una transferencia tecnológica clara: soluciones diseñadas para entornos ‘mission critical’ están elevando el estándar del resto de la construcción industrial. El centro de datos está marcando el camino”, señala Borja Jiménez.
Además, estas soluciones contribuyen de forma directa a la eficiencia energética del edificio. Sistemas como las cubiertas reflectantes permiten reducir la carga térmica y disminuir el consumo de refrigeración, uno de los principales costes operativos de estas instalaciones.
Según estimaciones de la compañía, el uso de soluciones Sika puede generar ahorros de hasta 13.000 toneladas de CO₂ equivalente en la vida útil de un centro de datos de 25.000 m².
El sector evoluciona hacia modelos cada vez más sostenibles y tecnológicamente avanzados, donde las cubiertas adquieren un papel multifuncional. “Han dejado de ser un elemento pasivo, para ser infraestructuras activas que soportan equipos críticos, integran energía renovable y, en un futuro inmediato, serán sistemas monitorizados capaces de anticipar incidencias”, apunta Jiménez.
Estas tendencias responden a la necesidad de optimizar el rendimiento del activo y reducir costes operativos en infraestructuras que funcionan 24/7 y cuyo consumo energético es extremadamente elevado.