trasbordo ha culminado la fase más desafiante del proyecto de Modernización del Campus de la Escuela Suiza de Barcelona, situado en la céntrica Plaza Molina. Un gran aulario suspendido enforma de puente que, junto al apilamiento de unos espacios exteriores semienterrados, logra concentrar en un campus centenario y que había agotado su capacidad de crecimiento urbanístico,toda la actividad deportiva y de recreo de sus estudiantes.
“Frente a la imposibilidad de seguir creciendo de forma convencional, planteamos un ejercicio de esponjamiento, en el que el espacio exterior tuviera lugar bajo tierra, en superficie y sobre los edificios”, explican desde trasbordo.
Para multiplicar la capacidad del campus sin aumentar su edificabilidad, los arquitectos han optado por un apilamiento de espacios semi-exteriores, con un gran espacio deportivo bajo rasante y otro de dimensiones similares sobre él, y el edificio de aulas –que a su vez incorpora nuevos espacios exteriores en cubierta a distintos niveles– como un puente suspendido sobre ambos. Se logra así que las distintas áreas deportivas y de recreo, así como los pequeños jardines y lugares de encuentro, queden integrados como parte de un único sistema espacial.
El conjunto, que cuando termine la obra estará formado por tres edificios de épocas distintas, articulados por un sistema común de circulaciones que los atraviesa y organiza, reúne los principios que guían a Justo Orgaz e Ignacio Capapé a la hora de intervenir en la ciudad existente: de potenciar lo construido, multiplicar su capacidad funcional y reducir su impacto ambiental. Una filosofía de trabajo aquí materializada a través de una estructura mixta de hormigón, acero y madera, con la que el estudio explora diferentes estrategias de descarbonización, desde la suficiencia, el diseño y el propio material.
De grandes luces y apoyada sobre dos torres situadas en los extremos de la parcela y separadas 50 metros entre sí, de las que cuelga el pabellón de madera, la estructura combina los principales materiales con capacidad mecánica, cada uno en el lugar que le corresponde por sus prestaciones mecánicas y ambientales. Y es que, mientras el hormigón resuelve la contención del terreno y las grandes compresiones; el acero permite salvar las grandes luces; y la madera aporta ligereza a a la estructura suspendida, reduciendo las emisiones de CO2 y mejorando la calidad ambiental del espacio interior.
"El lenguaje del carbono cambiará el modo en que diseñamos y construimos los edificios, donde no existe una estrategia única, ni se puede confiar todo al diseño ni a los materiales”, señalan Orgaz y Capapé, para quienes en el futuro, la fórmula del impacto global tendrá que tener en cuenta aspectos de suficiencia y mayor intensidad funcional del carbono ya embebido. Es decir, de lo ya construido.
Proyectada bajo criterios de suficiencia, eficiencia y reducción del impacto ambiental, esta ampliación busca reducir las emisiones de CO2 asociadas, tanto a su construcción, como a su uso, al tiempo que intensifica el aprovechamiento del campus existente. La reducción del carbono embebido se aborda principalmente mediante la selección de los materiales utilizados:
Madera, que permite almacenar el carbono capturado durante el crecimiento de los árboles y, gracias a su ligereza, reducir la cantidad de material necesaria para la estructura de soporte.
Hormigones ECOPact de Holcim, con materiales alternativos, áridos reciclados y energía renovable en su fabricación, que permiten reducir entre un 25 % y un 30 % las emisiones de CO₂ asociadas a su producción y transporte.
Además, durante su uso, una envolvente de alta eficiencia y sistemas basados en energías renovables producidas en la propia parcela contribuyen a descarbonizar, tanto el nuevo edificio como los ya existentes.
Estas dos estrategias dedescarbonización, tanto en la fase de construcción (carbono embebido) como en la del futuro uso de los edificios (carbono operativo), suponen una reducción del 45% de las emisiones estimadas para el ciclo de vida del edificio, respecto de soluciones sin objetivos de reducción de impacto ambiental.
Finalmente, la incorporación de nuevas superficies deportivas permite concentrar actividades en el campus, aumentar sus horas de utilización y reducir desplazamientos, generando una intensificación del uso que mejora el rendimiento del carbono ya embebido en los edificios e infraestructuras existentes, al distribuir su impacto entre una mayor cantidad de actividad a lo largo de su vida útil.
El proyecto, en el que también participan empresas como Villa-Reyes Constructora, Holcim España, Culleré i Sala, Egoin, NBK , Quadrifoli, AB2 Serveis d'enginyeria, Jesús Hierro Sureda y Fernando da Silva Domingo, pudo verse en el Congreso Mundial de Arquitectos de la UIA, celebrado en Barcelona entre el 28 de junio y el 2 de julio de 2026, a través de la maqueta expuesta en el espacio de Holcim, partner oficial del Congreso