Vincci Hoteles celebra 25 años de diseño, arquitectura y arte a través de algunos de sus hoteles más especiales, reflejo de “La Mirada Vincci”

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Vincci Hoteles celebra su 25 aniversario mostrando cómo el diseño y la historia transforman sus espacios emblemáticos, desde una galería urbana en Barcelona hasta joyas coloniales y patrimonios europeos.

Durante 25 años, Vincci Hoteles ha construido una forma propia de entender la hospitalidad basada en una idea, cada hotel debe tener una identidad vinculada al destino en el que se encuentra. “La Mirada Vincci” nace precisamente de esa manera de observar los lugares, interpretar los espacios y cuidar los detalles que forman parte de cada experiencia.

En este recorrido, el diseño ha tenido un papel esencial. No como un elemento puramente estético, sino como una herramienta para dialogar con la historia, la cultura y el carácter de cada ubicación. Edificios recuperados que habían caído en desuso y vuelven a cobrar vida e integrarse en el destino en el que se sitúan, referencias artísticas, piezas con historia, materiales vinculados al entorno o elementos arquitectónicos singulares forman parte de una manera de crear hoteles con personalidad propia.

Con motivo de su 25 aniversario, Vincci Hoteles selecciona algunos de sus establecimientos más representativos para mostrar cómo esa mirada se traduce en espacios muy diferentes entre sí: desde un hotel convertido en galería de arte urbano en Barcelona hasta un refugio colonial en Tenerife, pasando por edificios históricos reinterpretados en ciudades como Madrid, Bilbao y Oporto.

 

Vincci Bit 4*: un hotel convertido en galería de arte urbano en Barcelona

En Barcelona, Vincci Bit 4* representa la vertiente más contemporánea y creativa del diseño de la cadena. Concebido como un auténtico hotel-museo, el establecimiento incorpora el arte como parte fundamental de la experiencia, convirtiendo sus espacios comunes en un recorrido visual donde arquitectura, diseño e ilustración dialogan con la identidad más vanguardista de la ciudad.

El proyecto cuenta con más de 2.000 metros cuadrados de arte mural repartidos entre pasillos, plantas y zonas comunes, con intervenciones de diez artistas visuales nacionales e internacionales que transforman el hotel en una auténtica galería abierta.

Entre ellos, se encuentran creadores como Marta Cerdà, Yoshi Sislay, Alex Trochut, Aleix Gordo, Brosmind, Dopludo Collective o Christian Gastaldi, entre otros, que han plasmado su particular visión a través de murales e ilustraciones integradas en el propio recorrido del huésped.

Cada planta incorpora una propuesta artística diferente, haciendo que el diseño del hotel no se limite a la decoración, sino que forme parte de la manera en la que el visitante descubre y vive el espacio. Una interpretación del destino que conecta con la Barcelona más creativa y contemporánea, y que refleja una de las dimensiones de “La Mirada Vincci”: entender cada hotel como un lugar con personalidad propia donde cada detalle contribuye a construir una experiencia.

 

Vincci Selección La Plantación del Sur 5*: la tradición colonial canaria reinterpretada a través de piezas con historia

En Tenerife, Vincci Selección La Plantación del Sur 5* refleja una interpretación diferente del destino. Inspirado en la arquitectura colonial canaria, el hotel combina materiales naturales, vegetación y elementos decorativos que evocan la tradición de la isla.

Entre sus piezas más singulares se encuentra una colección de mobiliario procedente de antiguas casas coloniales europeas en Asia, restaurado para formar parte del proyecto de interiorismo del hotel. Estas piezas, elaboradas principalmente entre finales del siglo XVIII y principios del siglo XX, proceden de antiguos territorios coloniales asiáticos y reflejan la mezcla cultural propia de aquella época.

Entre los elementos más destacados se encuentran tallas del siglo XIX procedentes de Sulawesi (Indonesia), atribuidas a la zona del sultanato de Jogyakarta, así como la colección de esculturas de piedra arenisca de la Isla de Sumba (Indonesia), realizadas de forma artesanal y tradicionalmente vinculadas a la protección y la espiritualidad de las viviendas locales.

Más allá de su valor decorativo, estas piezas aportan una historia propia y refuerzan una forma de entender el diseño y el carácter del hotel.

 

Vincci Consulado de Bilbao 4*: arquitectura que navega junto al Guggenheim

Frente a la ría y al Museo Guggenheim, Vincci Consulado de Bilbao 4* es uno de los ejemplos más reconocibles de cómo la arquitectura puede integrarse en el paisaje urbano y establecer un vínculo con la historia y la identidad de la ciudad.

El propio nombre del hotel rinde homenaje al Consulado del Mar y Casa de Contratación de Bilbao, más conocido como Consulado de Bilbao, creado en 1511. Esta centenaria institución rigió durante siglos el destino económico de la ciudad y se constituyó en tribunal para dirimir los contenciosos mercantiles. Sus ordenanzas llegaron a convertirse en el cuerpo de normas mercantiles más importante de España hasta bien entrado el siglo XIX y en uno de los más significativos de Europa. De esta manera, el hotel conecta su identidad con una institución estrechamente ligada a la historia comercial y marítima de Bilbao.

El edificio, con una silueta inspirada en la forma de una vela, evoca la imagen de un velero que navega por la ría de Bilbao y queda amarrado frente al museo. Su diseño, realizado por los estudios de arquitectura Agvar Arquitectos y Axis Arquitectura y Urbanismo, establece un diálogo directo con el entorno, convirtiendo la propia arquitectura del hotel en parte del paisaje de la ciudad.

La terraza del establecimiento completa esta relación con Bilbao, ofreciendo una de las perspectivas más privilegiadas del Museo Guggenheim y de la ría, desde donde contemplar de cerca algunos de los iconos arquitectónicos más reconocibles de la capital vizcaína.

 

Vincci Ponte de Ferro 4*: historia, paisaje y arquitectura en Oporto

En Oporto, Vincci Ponte de Ferro 4* cuenta con una ubicación magnífica contigua al puente de Don Luis I, el puente más famoso de la ciudad, otorgándole unas vistas inmejorables con una panorámica única del símbolo de la urbe y de la imagen más representativa de esta localidad portuguesa, sus pintorescas casas y sus coloridas fachadas junto al río Duero en todo su esplendor. El establecimiento participa de la vida de Oporto a través de esta incomparable estampa y del barrio en el que se encuentra, conocido por reunir las mejores bodegas de la ciudad e innumerables restaurantes con la más apetecible gastronomía local.

El hotel nace de la recuperación de un conjunto de edificios históricos situados entre la Rua Casino da Ponte y la Rua Cabo Simão, en un enclave estrechamente vinculado al paisaje del Duero y al entorno del Monasterio de la Serra do Pilar, declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1996.

La particular estructura del conjunto, formado por diferentes edificaciones adaptadas a una pendiente pronunciada, se integra con el paisaje de esta zona de la ciudad, donde la arquitectura histórica convive con dos de sus grandes iconos: el monasterio y el puente de Don Luis I.

Su nombre es un pequeño homenaje al cercano puente, el más célebre de los seis con los que cuenta Oporto. Su historia se remonta a inicios del siglo pasado, cuando el edificio principal, el que está situado en la parte más alta, vivía momentos gloriosos convertido en casino, el conocido como “Casino da Ponte”, con un restaurante panorámico y sala de conciertos. Los otros edificios que conforman el establecimiento tuvieron una cercana vinculación al mundo del vino, un sector muy importante en Vila Nova de Gaia, lugar donde está situado el hotel, al utilizarse de almacenes de una bodega, época de la que aún conserva vestigios. En el presente y gracias a su rehabilitación para acoger al actual hotel bajo la dirección del reconocido arquitecto portugués José Gigante, el edificio principal acoge la recepción, el lobby bar y su espectacular suite. El inmueble donde antes se encontraban las antiguas bodegas ahora renace para acoger las distintas habitaciones y el parking. Además, se le suma un nuevo edificio que funciona de nexo de unión y distribución de todo el conjunto, que acoge más habitaciones, las distintas opciones gastronómicas, la sala de reuniones, sala fitness y una maravillosa terraza con una pequeña piscina de vistas inmejorables.

La situación privilegiada de Vincci Ponte de Ferro 4* y todo aquello que le rodea ha servido de inspiración para el interiorismo del alojamiento diseñado por el estudio de Rosa Roselló, que busca a través de la luz, el color, el cuidado de los detalles y la calidad de los materiales, crear espacios cálidos y sugerentes, donde se respira un ambiente elegante a la vez que se disfruta de las bonitas vistas. Para ello, su equipo ha combinado los colores y contrastes de la ciudad en las diferentes estancias del hotel. El color azul intenso de sus azulejos con el rojo de sus vinos y tejados, mezclados con materiales nobles como la madera, piedras y mármoles que dibujan los suelos, latones y espejos que, a su vez, integran el reflejo de las vistas únicas de Oporto, permitiendo que perduren en la retina del viajero.

El proyecto convierte los propios edificios y su relación con el entorno en parte esencial de la experiencia, respetando la historia del lugar y adaptándolo a una nueva forma de entender la hospitalidad. Una mirada que conecta arquitectura, patrimonio y paisaje para crear un hotel profundamente vinculado a Oporto.

 

Vincci Soho 4*: patrimonio madrileño reinterpretado a través del diseño

En Madrid, Vincci Soho 4* es el resultado de un complejo proceso de rehabilitación de cinco edificios históricos protegidos situados en el Barrio de las Letras.

El proyecto de interiorismo, desarrollado por Alejandra Pombo, interpreta el carácter artístico y teatral de la zona a través de un diseño lleno de referencias al mundo del espectáculo. El espíritu del barrio se adentra en el establecimiento para permitir vivir esta ebullición artística sin salir del propio hotel. Elementos como el carrusel o los caballos forman parte de un universo propio que convierte el hotel en un espacio con personalidad reconocible. 

En la entrada, la jirafa “Lola”, se asoma desde las bambalinas, para dar la bienvenida de nuevo al establecimiento y adentrarse en este universo mágico adelantando todo lo que va a venir a continuación. La imaginación continúa fluyendo en su concepto gastronómico, NoMad Food&Bar, dirigido tanto a huéspedes como al público general. Su carta también se puede disfrutar al aire libre, en su terraza, un pequeño oasis en medio del bullicio del centro de la ciudad. Al encontrarse en la parte central del establecimiento, en forma de patio, es un lugar escondido que sólo se puede descubrir al adentrarse en el hotel, a través de un recorrido en el que los personajes surrealistas diseñados por Alejandra Pombo te van introduciendo en ese universo onírico. En el centro, se sitúa un enorme carroussel, que en realidad es un bar, y que preside la entrada a la antesala del patio, una terraza cubierta, por si la climatología no permite disfrutar del jardín. Aquí la vegetación empieza a cobrar protagonismo sirviendo de adelanto para lo que se puede ver después, en la terraza exterior, donde varias cúpulas formadas por plantas se abren iluminadas por encima de las mesas, inspiradas en el árbol teatral y romántico por excelencia, el sauce llorón. Todo ello, hace volar la imaginación como si nos encontráramos en una escena de “Sueño de una Noche de Verano”, y contribuye a que sea el sitio ideal para resguardarse del calor en las tardes y noches de verano, en la mejor compañía.

Otro de sus elementos más singulares es una vidriera modernista recuperada durante la reforma del edificio, que perteneció originalmente al Montepío Comercial Industrial Madrileño (MCIM), una histórica sociedad dedicada a la previsión social y los seguros de vida. Su incorporación al hotel permite conservar un fragmento de la historia económica y social de Madrid, conectando la memoria del inmueble con su nueva vida como establecimiento hotelero. La pieza forma hoy parte del diseño del hotel y convive de manera natural con la arquitectura y el interiorismo contemporáneos, como muestra de una intervención que busca preservar el pasado y darle una nueva lectura.