Para mejorar los procesos industriales y optimizar la producción, los fabricantes de elementos de hormigón prefabricado (como las empresas que forman parte de VIVIALT) utilizan hormigones de altas prestaciones superiores a los usados en el sistema tradicional.
Además, la verificación del proceso de fabricación, el uso de herramientas precisas en la digitalización de proyectos, y la capacidad de automatizar procesos permiten mejorar el control de calidad. A título de ejemplo, la mayor precisión en la fabricación de componentes de fachada exteriores se materializa en una edificación con menos fugas de aire con su consiguiente impacto en confortabilidad y ahorro energético.
Por otra parte, dependiendo de la complejidad del proyecto y la forma de construcción, la producción masiva estandarizada puede utilizarse para lograr economías de escala adicionales. Además, esto no implica una pérdida de flexibilidad de diseño. Los proyectistas deben trabajar con los fabricantes para lograr ese doble objetivo desde las fases previas.
Finalmente, la producción y almacenamiento de los elementos de edificios en una instalación cerrada sin exposición a las inclemencias meteorológicas, evita daños relacionados con la humedad que podría implicar disminuir la durabilidad de los elementos y aumentar el potencial de crecimiento de moho, perjudicial para la salud de los futuros habitantes. Al realizar la fabricación en un entorno controlado, se obtienen mayores garantías de calidad y se reducen las imperfecciones.
Una larga lista de ventajas
Cada día en el panorama nacional e internacional son más los proyectos que están utilizando la construcción industrializada, y esto es debido al reconocimiento de los beneficios que ofrece esta alternativa constructiva. Y es que, como se mencionó anteriormente, debido a que la mayor parte del proceso de construcción se realiza en un entorno controlado, se consiguen mejores calidades, se generan menos residuos y se reducen los riesgos laborales.